Las cinco iniquidades de los rabinos

Parte de un artículo de: Nehemia Gordon
 

Nota de AmYisrael.Net: Hemos reemplazado la palabra griega “Dios” por la palabra hebrea “Elohim”.

Entendiendo el Fariseísmo

Empecé a explicar a mi amigo que los modernos Rabinos eran la continuación de los antiguos Fariseos; lo expresa claramente el Talmud. Por supuesto, después de 2000 años ha habido algunos cambios, pero esencialmente ambos, los Fariseos y los Rabinos, se adhieren a cinco principios fundamentales que yo llamo las "Cinco Iniquidades de los Rabinos".

1) Dos Torahs
  

El primero de estos principios fundamentales es quizás el más importante y de mayor transcendencia. Según ésta doctrina cuando Moisés ascendió al Monte Sinaí recibió dos Torahs, una Torah Oral y una Torah escrita. Éste es un concepto muy antiguo que el Talmud cita en nombre de Shammai...

"Nuestros Rabinos enseñaron: Ocurrió un incidente con cierto gentil que vino ante Shammai. Él le dijo: ¿Cuántas Torahs tenéis? Él [Shammai] contestó: Dos, la Torah Escrita y la Torah Oral" (Talmud Babilónico, Shabbat 31a)

Así que la doctrina más fundamental del Fariseísmo es la creencia en la Torah Oral. El Talmud explica que esta "Torah Oral" fue revelada a Moisés en una segunda revelación en el Monte Sinaí. Según el Midrash, esta "segunda" Torah fue dada oralmente para preservarla de los Gentiles. Elohim sabía que el Tanaj sería traducido al Griego, explica el Midrash, así que Él dio la Ley Oral, Mishnah, el Talmud, y el Midrash oralmente para conservarlos como dominio exclusivo de los Rabinos a modo de conocimiento secreto.
Uno de los cambios más profundos en el Fariseísmo desde el Siglo 1º EC es que la Torah Oral ha sido escrita. El primero en empezar a escribirla fue Rabí Judah el Príncipe, que hacia el año 200 EC escribió la Mishnah, una recopilación de las doctrinas y prácticas Farisaicas discutidas en las academias Rabínicas. Durante los siglos siguientes los Rabinos debatieron el significado de varios pasajes de la Mishnah. Estos debates y explicaciones fueron escritos constituyendo el Talmud. En realidad hay dos Talmuds. El Talmud de Jerusalem fue escrito en Tiberias y completado alrededor del año 350; se le llamó Talmud de "Jerusalén" para darle más prestigio aunque fue escrito en Tiberias. Al Talmud de Jerusalén normalmente se le llama en Inglés "Talmud Palestino", aunque yo no creo que Arafat tenga nada que ver con él. El segundo Talmud fue completado alrededor del año 500 por Rav Ashi en Babilonia y se le llamó Talmud Babilónico. En la Edad Media el Talmud de Jerusalén fue ampliamente ignorado mientras que el Talmud Babilónico ganó una posición de absoluta autoridad. Hoy, cuando los Rabinos hablan sobre el "Talmud" sin especificar cuál, se refieren al Talmud Babilónico. La tercera parte de la Ley Oral es el Midrash que fue escrito del 2º al 9º Siglo. Mientras la Mishnah y el Talmud están ordenados por temas, el Midrash sigue, a modo de comentario directo, el orden de los versículos bíblicos.


2) Autoridad de los Rabinos


El segundo principio del Judaísmo Rabínico/Farisaico es la creencia en que los Rabinos tienen autoridad absoluta para interpretar la Escritura, y que lo que ellos dicen en materia religiosa es por definición verdadero. Esto está mejor expresado por la doctrina Rabínica que afirma que si los Rabinos dicen que la derecha es la izquierda, o que la izquierda es la derecha, tienes que obedecerlos. Mientras crecía, esto supuso un problema al que tenía que enfrentarme a diario. Constantemente iba donde mis Rabinos y me quejaba de que ésta o aquella "interpretación" del Talmud parecían ignorar las palabras explícitas de la Escritura. Me decían una y otra vez que los Rabinos lo han interpretado de esta manera y nosotros no teníamos ningún derecho para cuestionarlo.

Un día uno de mis Rabinos me sentó para convencerme de la absoluta autoridad de los Rabinos. Él empezó a contarme la historia del Rabino Eliezer que aparece en el Talmud Babilónico, tratado Babá Metziá, página 59b. Rabí Eliezer era el más grande sabio Rabínico y el maestro del legendario Rabino Akiva. En cierta ocasión Rabí Eliezer se encontraba envuelto en un debate con el resto de los Rabinos sobre alguna minucia de la ley Rabínica. El Rabino Eliezer mantenía que cierto tipo de horno no podía contraer impureza mientras que todos los demás Rabinos decían que sí podía. El Talmud relata que ‘Ese día R. Eliezer utilizó todo argumento imaginable‘ pero que no pudo convencer a los otros Rabinos. El Rabino Eliezer estaba muy frustrado. Sus argumentos racionales demostraban claramente que él tenía razón pero esto no era bastante para convencer a los demás Rabinos de que cambiaran su decisión. ¿Qué podía hacer? Desesperado como estaba, el Rabino Eliezer invocó un milagro. Gritó diciendo: ¡Si tengo razón que los árboles lo demuestren! Todos los Rabinos en la academia oyeron de repente un gran estruendo y cuando miraron fuera vieron todo un huerto de árboles desarraigándose inexplicablemente y volando en el aire. Los Rabinos quedaron muy impresionados pero se volvieron al Rabino Eliezer y dijeron, "Nosotros no hacemos caso a los árboles". Rabino Eliezer lo intentó de nuevo. Gritó diciendo: ¡Si yo tengo razón que el río lo demuestre! Todos en la academia corrieron fuera y fueron testigos de cómo el gran río empezó a fluir al revés. Los Rabinos quedaron ahora sumamente impresionados pero ellos se volvieron al Rabino Eliezer y dijeron, "Nosotros no hacemos caso a los ríos". Al Rabino Eliezer ahora le hervía la sangre y gritó: Si yo tengo razón que las paredes de la academia lo demuestren. Las paredes de la academia empezaron inmediatamente a hundirse. Los Rabinos se volvieron al Rabino Eliezer y dijeron: "Nosotros no escuchamos a las paredes". El Rabino Eliezer ya no sabía que hacer y gritó finalmente: '¡Si la Torá está de acuerdo conmigo, que lo demuestre el Cielo!'. En ese momento todos los presentes en la academia oyeron una voz del cielo que decía: '¡¿Por qué disputáis con Rabí Eliezer, viendo que en todo asunto la Torá está de acuerdo con él?!' Los Rabinos quedaron impresionados de nuevo pero se volvieron al Rabino Eliezer y dijeron: Lo sentimos, pero no hacemos caso al Cielo.

Según mi Rabino esta historia se refiere a Deuteronomio 30:12 qué dice acerca de la Torah "no está en el cielo". Por supuesto, esta frase es parte de un versículo que dice que no hay excusa alguna para no seguir la Torah puesto que no está en el cielo ni al otro lado del mar sino en nuestros corazones y bocas; los Israelitas acababan de oír la Torah directamente de Moisés y sabían perfectamente lo que significaba, así que no tenían excusa alguna para no vivir por ella. Pero este mismo versículo lo usaban los Rabinos para probar al Rabino Eliezer que ellos no deben hacer caso al Creador en materia de Torah. Una vez que la Torah fue entregada no permanecía en el cielo y en consecuencia Elohim no tenía porqué interpretarla. La conclusión de mi Rabino de todo esto era que las interpretaciones de los Rabinos igualan a los decretos del propio Elohim, por tanto ¿quién era yo para cuestionarlos?. Cuando mi Rabino terminó de narrarme la historia yo me volví a él y le di las gracias. Le dije que eso era todo lo que yo necesitaba oír. Hasta ese momento yo tenía mis dudas sobre la Ley Oral y los Rabinos pero ahora yo tenía toda la seguridad de que esto no venía de Elohim. Después, cuando fui mayor, leí esta historia directamente del Talmud y encontré que tenía una continuación. Después del careo de los Rabinos con Rabí Eliezer, uno de los Rabinos estaba paseando por el bosque cuando se topó con el profeta Eliyahu; los Rabinos creen que Eliyahu nunca murió y que a menudo se comunica con ellos. Este Rabino preguntó a Eliyahu qué es lo que Elohim dijo cuando oyó que los Rabinos dicen que ellos no atienden al cielo. Eliyahu reveló que en ese momento el Creador se rió y dijo: ¡banai nitsjuní! ¡banai nitsjuníi!; "Mis Hijos me han derrotado! ¡Mis hijos me han derrotado"! (Talmud Babilónico, Babá Metziá 59b).

3) Interpretación irracional

La tercera iniquidad de los Rabinos es su uso de la interpretación irracional. La Torah nos dice exactamente cómo debemos entenderla. En Deuteronomio 31 hay un mandamiento para que toda la nación de Israel, hombres, mujeres, niños, y el extranjero que vive dentro del territorio, se reúnan en la Fiesta de las Cabañas cada séptimo año y oigan la Torah que les será leída. El propósito de esta lectura pública de la Torah es que los Israelitas oyeran, aprendieran y cumplieran la Torah:

"Congregad a la nación ... para que oigan, y aprendan a temer a YHWH vuestro Elohim y cuiden de cumplir diligentemente todas las palabras de esta Torah. También sus hijos que no la conocen, podrán oírla y aprenderán a temer a YHWH vuestro Elohim..." (Dt. 31: 12, 13)

Así que el propósito de esta lectura pública era enseñar la Torah al ciudadano medio que oiría, aprendería, y cumpliría. Tenemos que recordar que en tiempos antiguos, antes de la imprenta, el hombre de a pie no tenía una Torah en su casa. Para producir una copia de la Torah una persona tenía que tener recursos suficientes como para matar un rebaño entero de ovejas para poder pagar el pergamino y al escriba que, aproximadamente durante un año, se dedicaría a realizar una copia exacta de la Torah. Esto es por lo que al rey se le ordena en Deut 17:18 que escriba para sí mismo una copia de la Torah; él como rey necesita la Torah como una constante guía de cómo gobernar por eso él debe tener una copia a mano. Pero el israelita promedio no podía permitirse el lujo de tener su propia Torah así que su acceso principal a la instrucción divina estaba en la lectura pública cada séptimo año. Lo que aprendemos de Deut 31 es que la Torah estaba escrita de tal modo que resultaba completamente comprensible a estos antiguos israelitas simplemente oyéndola. Cuando nosotros hoy día interpretamos la Escritura tenemos que ponernos en la situación en que se encontraban aquellos antiguos israelitas cuando oían la Torah en lectura pública. Claro, nos enfrentamos a retos que ellos no tenían. Hay un lapso de tiempo de 3500 años de cultura e idioma. Aunque el Hebreo es un idioma hablado en el Israel moderno, el Hebreo de la Escritura es bastante diferente y debemos entender el idioma tal como se usaba cuando la Torah fue dada. Teniendo en cuenta las diferencias culturales, temporales y lingüísticas debemos preguntarnos: "En tiempos de Moisés, ¿cómo habrían entendido los antiguos israelitas la Torah?" Ninguna interpretación que no hubiera sido obvia para un antiguo pastor que escuchara la lectura pública puede ser lo que se proponía la Torah.

El problema es que los Rabinos interpretan la Escritura usando lo que hoy es conocido como interpretación midráshica. La interpretación Midráshica consiste en sacar de contexto palabras y leer el significado dentro de ellas. Un buen ejemplo de esto es Ex 23:2 qué dice:


"No seguirás a la mayoría para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la mayoría para pervertir la justicia" (Ex. 23:2)


Lo que queda es "inclinándote a la mayoría". Extraídas de su contexto original, estas palabras son "interpretadas" como un mandamiento que ordena seguir a la mayoría. Cualquier cosa que la mayoría de los Rabinos diga obliga porque Ex 23:2 dice que sigamos a la mayoría. No importa que Ex. 23:2 realmente diga que no sigamos a la mayoría sino que sigamos la verdad. Esto no importa, ya que los Rabinos tienen la prerrogativa de "interpretar" a su gusto. Esta práctica de sacar las palabras de contexto y torcer su significado es típica del modo Rabínico de tratar la Escritura. Estrictamente hablando, este modo de actuar no es "interpretación" sino "creación". Usan citas al azar para crear un nuevo significado que no emana naturalmente de las palabras de la Escritura. 


4) Tradiciones de Hombres

La cuarta iniquidad de los Rabinos es la santificación de la tradición o costumbres populares. Los Rabinos creen que si algo se practica en toda la comunidad Judía durante un largo periodo de tiempo entonces este "minhag" o costumbre se convierte en obligación para la comunidad. Este principio se transforma en la máxima Rabínica minhag yisrael torah hi; "Una costumbre de Israel es una ley"; en realidad dice literalmente, ¡"Una costumbre de Israel es Torah"! El ejemplo clásico de esto es el uso de la Kipáh o gorra. Ésta era una práctica desconocida en tiempos Talmúdicos. En la edad media la costumbre de cubrirse la cabeza se extendió y después de unos cientos de años esta costumbre llegó a ser obligación. Hoy una de las leyes Rabínicas más básicas es que una persona no puede andar cuatro codos o hacer una bendición, incluso mientras esté sentada, sin cubrirse la cabeza. Costumbres elevadas a santas como estas están en violación directa de la Torah que nos ordena:


"No añadiréis a la palabra que os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHWH, vuestro Elohim, que yo os ordeno." (Dt. 4:2)

El mismo principio se repite en Dt. 13:1 [Español: 12:32],

"Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás."

También se nos enseña en el libro de Proverbios:

"No añadas a Sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso." (Pr. 30:6)

Convertir costumbres en Torah, no importa cuan antiguas sean, es una violación de la Torah y hace que aquéllos que así hacen sean mentirosos. 


5) Leyes artificiales


La quinta iniquidad de los Rabinos es la descarada promulgación de nuevas leyes. Éstas leyes Rabínicas inventadas se llaman takanot ("promulgaciones, reformas") o mitzvot derabanán ("mandamientos de nuestros Rabinos"). El clásico ejemplo de una takanáh (singular de takanot) es el lavado de manos que es una ley promulgada por los Rabinos. A causa de que los Rabinos promulgaron esta ley, y porque Elohim nos ordenó que obedeciéramos a los Rabinos (por lo menos según la Ley Oral), puede hacerse la siguiente bendición: "Bendito sea YHWH, Rey del universo que nos ha santificado con sus mandamientos y nos ha ordenado que nos lavemos las manos".

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por: Leonardo F. Betetto
En la Brit Milah/Pacto de Circuncisión