Sobre la
"Retorcidas" Versiones de las Escrituras
Una de las características de las versiones de las escrituras hebreas
(aclaremos: versiones, no escrituras en sí), sobre todo cristianas, es la
deformación de los nombres propios hebreos. De hecho, si
lo han hecho con el mismo Nombre Santo, no es extraño que todo nombre
propio esté alterado.
Existen argumentos que esgrimen para sostener tal actitud, y negar los nombres tal cual están escritos en hebreo. Éstos tienen un significado según de quien se trate; pues como es sabido un nombre indica a la persona, su posición en este mundo, o bien a quien quisieron honrar con el mismo:
Eliyahu:
YIHWEH
es mi Poderoso
Renombrado fuera del hebreo como: Elías
Mosheh: sacar [del agua]
Renombrado como: Moisés
Yosef: YIHWEH añadió
Renombrado como: José
Jawah: Viviente
Renombrada como Eva, y en inglés como: Eve
...
Etc.
Pero hay casos que violan toda norma de respeto más allá aún, y es por ejemplo
el caso de
Shet
(significa: Sustituto), el hijo del Humano (Adam),
el cual se vierte en español e inglés como Set. En griego se
escribió como Σηθ. En esta última lengua, y en el español, no existe el
sonido "sh" tal como el hebreo, pero si existe en inglés y otras. No obstante,
ha prevalecido el nombre Set, el cual es el nombre de una deidad egipcia;
dios del mal y de los desiertos. Es el equivalente al dios mitológico relatado
por los cristianos, mesiánicos y
nazarenos, llamado:
Satanás el Diablo; o como le llaman los cristianos que usan palabras
hebreas en su culto:
hasatan.

Set, ídolo egipcio: Nótese la cruz T en su mano derecha. Las cruces son el principal símbolo cristiano. El paganismo es el elemento base y predominante en esta religión.
Es cierto entonces, que en español y griego no existe símbolo ni sonido equivalente a "sh" en sus palabras, como en el caso del inglés si existen: shill, shall, show, shoping, sharp, etc. De todos modos, si para los amantes del pop, que son capaces de pronunciar prestamente palabras extranjeras, no costaría tanto entonces usar o bien el nombre directamente en hebreo, acotando algún tipo de símbolo o indicación del sonido, pues no sería creíble que el mundo griego esforzara demasiado sus dientes y lengua por pronunciar la "sh"; ¿no es verdad?
Pero la respuesta es más suculenta aún, ya que como sabemos el antisemitismo y la greco-romanización han influenciado aún la lengua: Dirían ya desde siglos antes de esta Era en el mismo Medio Oriente: ¿Por qué decir las cosas "tal como lo judíos"?; y después diciendo adicionalmente: que mataron "al Señor". Entonces en vez de decir Shelomoh digamos Salomón (Σαλωμων), en vez de decir Shet digamos Set, en vez de decir Ezra digamos Esdras, en vez de decir las terminaciones como "yahu/iau" o "yah/iá" digámoslas como "ías", ¿no es verdad? ¡No, no es verdad!
Otro argumento que se suele oír es: «Bueno pues... ¡Que importa!». No obstante se cuida mucho de no alterar los nombres y los apellidos modernos en los registros públicos. ¿Acaso importa? ¡Por supuesto que importa! ¡Y no solo importa a los efectos culturales y administrativos, sino que es respeto: ¿Acaso no se molestaría cualquiera cuando en un registro lo inscriban a uno como les suena ellos al oído, y luego contestan eventualmente: "Pues qué importa"?
Por supuesto que importa, sobre todo tratándose de las escrituras hebreas, y lo que concierne por ende a nuestro Elohim.
por: Leonardo F. Betetto
En la Brit Milah/Pacto de Circuncisión
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