Definiendo Simiente según la Torah


Concepto base, y discrepancias en torno al mismo

 



Ciertos apologistas dicen con respecto a Yeshayah/Isaías 53:10, donde dice: "verá simiente (
זֶרַע zera)", que se trata del Cristo que ellos adoran. Inclusive le asignan prerrogativas que no se corresponden a un rey de Israel (pues Cristo tiene en si prerrogativas diferentes a dicho ungido). Esto no es de extrañarse, pues las bases para la existencia de este mítico ser no fueron nunca de la Torah, tal cual se evidencia en otras doctrinas.

Según enseñan, podría considerarse a un grupo de personas como descendiente o 'linaje espiritual' de alguna. En este caso, los creyentes de Jesús podrían ser considerados su simiente por ser prole de creyentes, o "prole espiritual". Es importante dejar en claro que cuando la Torah habla de simiente de personas se trata de una cuestión biológica, que por supuesto involucra el semen o semilla. El término hebreo zera es: semilla, semen. Solo en algunos escasos pasajes el término no aparece aplicado a personas, e implica multiplicación y transferencia del mismo objeto, como veremos.

La primera vez que aparece la palabra hebrea zera en la Torah es en Gn. 1:11, cuando Elohim ordena que la tierra produzca hierba que dé semilla (zera). La semilla que dan las hierbas son por una unión del tipo sexual, donde dos sexos se unen para formar un nuevo ser. Es un óvulo (oósfera) fecundado. Por tanto el término zera es perfectamente aplicable también a la concepción femenina, tal como citaremos la simiente de la mujer. Inclusive hay una asociación bastante interesante que podemos hacer, y es que zera y semen son usados como sinónimos, sin embargo semilla es una parte femenina en la que ha actuado la parte masculina. ¿Qué significa ésto? Que inclusive la semilla o simiente de la mujer se define a partir del instante en que la zera masculina toma parte en el proceso.

Las células humanas contienen cada una 46 cromosomas. Un par de ellos son los sexuales, y encargados de definir de qué sexo es una persona. Si la combinación es XX será una mujer, caso contrario (XY) será un varón. El sexo humano depende del esperma masculina; pues un esperma X concebirá una mujer, y un esperma Y un hombre.

Espermatozoides: contienen 23 cromosomas; unos X, otros Y.

Un óvulo siendo alcanzado por un espermatozoide: El óvulo contiene 23 cromosomas X. 
 

Es increíble y maravilloso a la vez como Torah y leyes biológicas son expresiones diferentes de una misma verdad; pues Elohim hizo las leyes físicas, químicas, y biológicas. No existe en lo absoluto alguna posibilidad que un grupo de humanos sea simiente de un humano por algún tipo de atributo, o algún otro tipo de relación. Por tanto cuando dice el Profeta que «el siervo verá linaje», y prolongará sus días, es una clara mención a la descendencia [que es ADN] de Israel, en su multiplicidad y supervivencia, tal cual prometió Elohim a sus padres.

La referencia a este remanente de Israel que se prolonga está en el mismo Profeta:

Yeshayah/Is. 6:13 - "Aun el décimo que quede en él volverá a ser devastado como la encina o el roble, en cuya tala queda un tocón: semilla santa (זרע קדשׁ zera qodesh) será su tocón (matzebet)."

Cuando un árbol que es parte de un bosque es destruido, luego surgen rebrotes que son מַצֶּבֶת matzebet. Es decir, los tocones que asoman desde la destrucción para formar un nuevo árbol, y finalmente un nuevo bosque. El Profeta dice que este tocón que asomará es simiente santa; y esta simiente, desde luego, con ascendencia en Israel (Ya'aqob/Jacob); pues el concepto de "injerto que reemplaza la rama" tampoco existe en la Torah. La alegoría del tocón es perfectamente aplicable, pues mencionamos que Torah y biología van de la mano. Es la mitología -o en su defecto intereses del tipo político y religioso que de ella echan mano- los que sacan del contexto las leyes biológicas de Elohim, y Sus promesas.

La simiente del serpiente, y la simiente de la shalom (paz)

El argumento esgrimido por quienes necesitan darle sentido cristológico al pasaje del Profeta, es que por ejemplo Gn. 3:15 habla de la simiente del serpiente; por tanto simiente no es necesariamente prole física.

"Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar."

No hay lugar del pasaje que indique que la prole del serpiente sean seres humanos; que por una condición de estar doblegados por la tendencia al mal sean descendientes del serpiente. ¡Eso no lo dice la Torah por ningún lado! Decir que la prole del serpiente son seres humanos es desde la Torah una aberración, y una parodia de la estructura biológica y funcional de la creación. ¡Nunca la simiente del serpiente pueden ser personas! La prole del serpiente son también serpiente. En otras palabras, así como el serpiente relatado en la Torah es una tendencia del humano, entonces la simiente del mismo son también tendencia/s del humano, aunque el soporte o morada para las mismas sean los seres humanos. Lo que relata la Torah es una enemistad entre las tendencias a la rebeldía (que están en el humano, no que sean humanos), y el linaje de los justos (que sí son humanos); quienes se imponen sobre éstas finalmente por causa de la palabra, y el espíritu de Elohim que está en ellos. Esta simiente de la mujer no es un tal Jesús, sino los Patriarcas e Israel; y de ello nos habla todo el tiempo el resto del Tanak: De cómo se desenvuelve este plan de Elohim, reservándose un linaje humano que finalmente se impondrá sobre la rebeldía; e inclusive venciendo sobre aquellos humanos en quienes moran estas rebeldías.

El Profeta habla sobre dicha época de paz:

Is. 11:8 - "Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora."

El áspid no dañará porque las tendencias internas humanas estarán puestas en cumplir con la palabra de Elohim, no bajo la maldición en que se encuentran en este momento (Gn. 3:14).

También habla el Profeta sobre la simiente de la paz:

Zekharyahu/Zc. 8:12 - "Porque habrá simiente de la shalom; la vid dará su fruto (más shalom), y dará su producto la tierra (más shalom), y los cielos darán su rocío (más shalom)..."

Entonces, la simiente de una tendencia humana son tendencias humanas, la simiente de shalom es más shalom [multiplicada], y la simiente de un ser humano son humanos; así como la simiente de un animal son animales, y la simiente de una planta son otras plantas. Pero en las doctrinas cristianas, y sus relacionadas con "disfraz judaico" mesiánicas y nazarenas, estos principios se ven alterados; pues inclusive se sostiene que Jesús/Yahshua es descendiente de David por José, pero siendo José "padre humano adoptivo". Si el padre de Jesús no es José (supuestamente siendo éste descendiente de David) entonces pues no es simiente de Abraham, ¿verdad? Todos estos son modelos paganos que violan los principios de la Torah.

El pasaje de Zekharyahu termina:

"...y haré que el remanente de este pueblo posea todo esto."

Es decir, simiente de shalom para la simiente de Israel, que es remanente. Los conceptos están separados y claros, aunque relacionados. Remanente es שְׁאֵרִית sherít, del verbo שָׁאַר sha'ár, que a su vez es: quedar, sobrar, dejar. En otras palabras, lo que queda de Israel, en su simiente santa; pues el resto que no se vuelve a la Torah será destruido (Is. 27:11).

Libros "Fantásticos", e interpretaciones "Fantásticas"

También de por sí la interpretación de ambos pasajes de parte de ciertas religiones (Gn. 3:15, e Is. 53:10) tiene una importante componente mitológica; pues para complicar el asunto se asocia al serpiente con un ángel malvado; y por otro lado a Jesús con el opuesto del bien y la redención. Pero así abiertamente se viola una vez más toda sana interpretación de la Torah; y por supuesto es otra parodia de la realidad biológica, estructural y funcional que ha fijado Elohim para Su creación; pues seres humanos no pueden ser simiente de un "ángel malvado". Hay doctrinas que efectivamente creen que la mujer tuvo hijos con un ángel caído [que es un ser sobrenatural]. Inclusive van más allá diciendo que muchas mujeres tuvieron muchos hijos con muchos ángeles caídos, tal cual relata el "fantástico" libro de Enoc. Estas nociones de hijos de seres celestiales con humanos son moneda corriente en la mitología de los pueblos. Otras interpretaciones tanto judías como cristianas, sostienen que el serpiente es un tipo de ser angélico de menor rango que no es ni bueno ni malo, sino enviado de Elohim para probar al hombre. Tampoco existe tal noción en la Torah.

¿Y la llamada: Ley del Levirato?

Cuando un israelita muere desposado, pero sin hijos, el hermano debe levantarle descendencia (Dt. 25:5). Este mandamiento se da inclusive antes del pacto con los Hijos de Israel (Gn. 38:8) entre los hijos de Yehudah/Judá. El hecho pone en relieve la patri-linealidad de la identidad de una casa (Dt. 25:9), y además, al tener dos hermanos la misma ascendencia la simiente tiene acceso a los mismos genes; pues el mandamiento tiene previsto que la simiente levantada por el hermano sea del susodicho fallecido. Esto muestra una vez más que el concepto según Torah de identidad y la estructura biológica de la creación van de la mano.

Gn. 38:8 - "Entonces Yehudah dijo a Onan: Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia (zera) a tu hermano."

Luego: ¿Qué decir de los extranjeros que no son simiente de Abraham, respecto de su simiente, y del pacto?

No hay que confundir estar en el Pacto, y hasta la noción de padre e hijo por adopción y/o formación, con ser simiente: El extranjero comprado por precio, y aquel que no es del linaje de Abraham también debe ser circuncidado.

No obstante dice la Torah:

Gn. 17:12 - "Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje."

Ni aún la Torah dice que el extranjero circuncidado se convierta en linaje de Abraham, sino que da mandamientos respecto de estas personas que no son de su linaje.

Haciendo referencia a épocas posteriores, respecto de los extranjeros que se circuncidan, tampoco esto implica que dichos extranjeros a Israel se hagan simiente de los patriarcas, pues evidentemente el ADN de la persona no es alterado por abrazar el pacto, ni por supuesto tal cosa es necesaria. Abrazamos el pacto que recibió y en el que está Israel, pero no somos simiente de Israel. Por eso dice la Torah para el extranjero que quiera celebrar Pesaj: "La celebrará, y será como un natural luego que sea circuncidado." (Éx. 12:44, 48). Pero una vez más, esto no hace que dicho extranjero modifique su árbol genealógico y/o ADN, ni tampoco sea "desgajado de su árbol genealógico" para ser introducido en el de Israel, ni tampoco dice "será convertido en simiente de Israel o simiente de Abraham". Y sin dejar de considerar que hoy en día existen probabilidades que muchos circuncidados que se llegan al pacto, en efecto, sean simiente de los patriarcas; pero la identidad de los mismos se perdió en sus antepasados, como claramente la historia y los Profetas indican. Por tanto es de esperarse que un gran contingente de personas simiente de Israel abracen el pacto. A esto se refiere en parte la profecía del valle de los huesos secos (Ez. 37). Muchos inclusive son linaje de Judíos convertidos que dejaron su identidad por presión social y religiosa.

Entonces, también el nuevo pacto a celebrarse con Israel implica llevar la Torah a las mentes y corazones; en ninguna manera tiene alguna relación con dejar la circuncisión; sino que por el contrario, los Profetas confirman la importancia absoluta de mantener dicha señal (Is. 52:1). En cuanto al extranjero, podrá ser un temeroso y adorador de YIHWEH sin entrar en el pacto. Y esto es aplicable tanto al pacto en vigencia (que Israel oficialmente pueda olvidar el pacto, no quita la vigencia del pacto), así como el futuro nuevo pacto ya citado. Los pactos son siempre con Israel, y un extranjero no está obligado a abrazar dicho pacto para dar culto a YIHWEH, y gozar de Su salvación.

Inclusive Edom (hijos de Esav/Esaú), y Yishmael/Ismael, son simiente biológica de Abraham. No obstante Elohim no pactó con estos pueblos, sino que lo hizo con Israel; lo cual indica que tanto simiente como pacto son conceptos relacionados, aunque para el circuncidado abrazar el pacto no es ser simiente necesariamente, y el ser circuncidado por mandamiento dado a Abraham tampoco implica estar en el pacto con los hijos de Israel.

El marco conceptual de: Padre e Hijo

Más flexible que el concepto de simiente (zera) podría llegar eventualmente a ser el de בֵּן ben/hijo, y el de אָב ab/padre. Ben deriva del verbo בָּנָה baná, que significa: construir, edificar. Ser edificado - en algún sentido - podría llegar a ser un caso de: ben; así como aquel que forma podría llegar a ser llamado ab. Pero esto no es lo mismo que simiente, de lo cual hablamos ya, y los conceptos no se mezclan.

Elohim tiene un Hijo Primogénito que es Israel. Sin embargo no por eso Elohim ha efectuado algún proceso de transferencia de simiente; pero si le ha formado y creado (Is. 43:1). Lo mismo ocurre con el Rey de Israel, llamado "Hijo de Elohim"; como menciona el Tanak en el caso de Shelomoh/Salomón:

2 S. 7:14 - "Yo le seré a él padre, y él me será a Mí hijo..."

Lo cual indica que en efecto, ser padre e hijo puede ser por convención, o si se gusta llamar, adopción o convenio; pero jamás en el marco conceptual de zera/simiente. Una vez más, la idea de que la deidad es padre de un ser humano, o un conjunto de humanos por una cuestión de engendrar físicamente, es mitológico; así también como los mencionados casos de híbridos humano-angélicos, o la simiente de un tal Cristo.

 

por: Leonardo F. Betetto
En la Brit Milah/Pacto de Circuncisión